Hoy, más que nunca, lamento ser carne.
Mirar al cielo y no comprender,
echarte de menos y no entender
por qué de ti tuve que separarme.
Mirar al cielo y no comprender
el misterio de esta existencia oscura
que banalizamos con generosa soltura
mientras lo “importante” decimos atender.
Echarte de menos y no entender,
bella diosa de obsidiana pulida,
por qué, en vez de esencia a ti unida,
materia de todo aislada debo ser.
¿Por qué de ti tuve que separarme?
La vida sólo tiene sentido a tu lado.
Jamás mi alma estuvo tan lejos de lo amado.
