Una espada atraviesa el viento dejando un halo en la oscuridad. Ya no implora la sangre derramada en ella, ya no corta con la misma sutileza de sus inicios, no se deja forjar
no quiere más que dormir y soñar con sus memorias.
"Ya no eres más que un pedazo de metal oxidado
ya no me eres fiel en mis batallas y mis conquistas
¿Por qué ahora me das la espalda mi vieja compañera ?
¿Acaso el odio de mi empuñadura te ha marchitado ?
¿No recuerdas los amaneceres en los campamentos luego de una lucha,
el día que te usé para bautizar a mi hijo colocándote en sus hombros para
que creciera tan fuerte y fiero como tú ?
¡¡Al cielo tu filo entrego ! ! !..."
El cielo su peso no aguantó y su filo no más que a un acantilado pudo entregar.
Caías cual ramo fuerte e imperante, negaste ser borrada y menos olvidada.
Y a años de tu cautiverio desplomas tu cuerpo en medio de un campo de
higueras.
"¿Si no eras tú quien quería dormir y soñar ?
¿No me implorabas por tranquilidad ?
Con ojos húmedos fuiste recogida y empuñada con más fuerza que antes.
"Metal colosal, has vuelto y me has perdonado te dejé y has revivido..."
Una espada atraviesa el viento dejando sin sombras a la oscuridad, una espada que vive y sueña
una espada que siente y se deja forjar...

